jueves, 24 de julio de 2008

AGUJERO DE GUSANO O EL UMBRAL INTRASPASABLE… UNA LECCIÓN DE MAGIA


En ocasiones uno no sabe en qué vuelta, con qué rostro o en qué frase, la vida se las ingenia para decirte aquello que necesitas oír. Llevo media vida buscando respuestas, media vida tratando de encontrarme tras los espejos y muchos han sido quienes han facilitado mis tímidos avances en esta cuestión. Reconozco que transito por una encrucijada, siempre la misma, que vuelve recurrente a obsequiarme las mismas dudas y los mismos abismos de cuando en cuando.

Hace unas semanas, un viejo amigo me pasó la dirección electrónica de una conocida. Me hizo mucha ilusión tenerla ya que, aunque nunca tuve la oportunidad de tratarla con profundidad, es de esas personalidades inquietantes, al extremo poderosa, quizá por intuir lo que esconde más que lo que en el diario refleja o de lo que tienes verdadera constancia. Siempre he encontrado algo mágico a la conversación a destiempo que se mantiene a través de la web… tiene un componente de intriga añadido, con sus silencios, con la duda de la respuesta, en la ignorancia de no contemplar el rostro de quien está al otro lado, con la sorpresa de la siguiente frase en la conversación.

Andaba animado ante la posibilidad de tropezarme con esta chica, de la que en los últimos meses sólo había tenido destellos y vagas referencias de por dónde caminaba. Hace unos días se conectó. La conversación entonces fue breve, pero me dejó un poso de incertidumbre. Aparte del saludo de rigor y las trivialidades propias de un reencuentro en tales circunstancias, en las escasas líneas que duró tan escaso encuentro, la conversación derivó a un tema espinoso, para mí, por ser vértice de todos mis desvelos actuales. Quien me hablaba al otro lado no parecía la misma joven que había conocido hacía más de un año y en unas circunstancias totalmente distintas. Había una profundidad sorprendente en aquellas frases lapidarias como sentencias, en aquellas sugerencias que uno esperaría de alguien te conoce bien y no es el caso. Interrumpimos abruptamente nuestro diálogo… y quedé profundamente pensativo.

Hoy he vuelto a tener noticias de ella. Lejos de comenzar aquella conversación interrumpida, el debate se inició por otros derroteros. Sin embargo volví a sentirme desbaratado por sus reflexiones, extrañamente certeras. Resulta turbador encontrar a alguien que te combate en un terreno en el que te creías maestro y es capaz de hacerte sentir discípulo. Sin duda, no tengo nada que enseñarle a ese respecto y mucho que aprender, sobre todo de su actitud. Yo, que pensaba que era capaz de encontrar la magia de cada instante, me encontré de súbito desarmado. Yo que creía sentir sin dobleces me sentí como una losa de granito. Yo que me creía capaz de desnudar el alma de los otros me sentí desnudo.

Tengo un pequeño resentimiento con la vida en estos días. Todo lo que le había pedido me lo ha quitado de las manos, como suele hacerlo, después de dejármelo tocar y oler tan cerca que casi lo hacía mío. He tenido abundantes charlas al respecto con personas a las que debo la mitad de mi crecimiento en los últimos años… sin embargo, ella, hoy, ha jugado conmigo. Acostumbrado a estar al otro lado, me he sentido absolutamente fascinado, totalmente apresado en su juego… me ha conducido sin piedad a un terreno que creía mío y allí me ha desarmado como a un niño.

He crecido, me aseguraba. No puedo ponerlo en duda. Me ha vencido con mis propias armas, solo un par de personas han sido capaces de ello, pero además lo ha hecho con una elegancia tan sutil que aún ahora me deja perplejo.

Escribe frases cortas, llenas de significado, con un eco que se mantiene en el silencio, con una solidez que yo nunca he encontrado. El hilo de la conversación lo mantiene ella, lo maneja a su antojo. No estoy acostumbrado a eso. Suelo ser yo quien tiene el protagonismo en las conversaciones. Me siento inusualmente a la deriva. Es una sensación que rara vez experimento.

En un alarde de sinceridad me confesaba sentirse acompañada de una extraña fuerza, como una mano brillante y azul que iba con ella y le aportaba claridad y confianza. Me pregunta si yo conocía esa sensación. La conozco, ya lo creo conocerla… la llevo buscando toda la vida. La persigo incansable detrás de todas las sombras, en cada nuevo atardecer. Esa fuerza que me falta, ese brillo en los ojos de quien se conoce por entero, esa chispa de quien fuerza a la vida a entregarle lo que desea y que tanto me cuesta encontrar. De mi obsesión por encontrar esa receta mágica se deducen mis rotundos fracasos… Se ofrece a ayudarme. Intrigado acepto. Tan expectante como un crío embelesado espero la siguiente frase.

Hagamos una cosa, me sugiere. Continúo a la escucha, absolutamente entregado al juego. Haz lo que te diga sin pararte a pensarlo. Prometo en silencio seguir sus instrucciones al pie de la letra. Surge la última de sus palabras. Mira debajo de tu mesa.

Lo hice.

Ahora me voy a dormir, buenas noches.

Cerré los ojos y esbocé la sonrisa más cálida que mis labios han dibujado en meses. Quedé clavado en el sitio, profundamente pensativo, con un extraño calor invadiéndome el pecho, ascendiendo desde los pies… creo que aún no me he movido de esa posición. En ocasiones las cosas que más nos empeñamos en buscar, están en los lugares más insospechados, tan cerca que podrían mordernos. No he podido evitar escribir sobre ello.

Por cierto, lo que hallé bajo la mesa… me lo reservo.

6 comentarios:

Álvaro dijo...

Vaya, Jesús, para darte lecciones de esos temas a ti, que te creo muy ducho en dichos asuntos, debe ser una persona realmente carismática...

Ese tipo de encuentros le vuelcan a uno, supongo. Ahora toca sacarles todo el jugo posible.

Abrazos.

pokenomon dijo...

"¡Ay! del que se enamora hasta en un desierto." (M.G.)

Vilches -XV Le Diable- dijo...

Dios!!! pero ¿¿qué decís??? que esto es público y luego pasa lo que pasa...
Este relato no tiene NADA que ver con eso!!

AngiePython dijo...

Relax, Jesús... Que no parece eso, de hecho no tiene que ver... Lo único que parece es lo que dice Álvaro (te dije que el texto lo evocaba) y claro, cuando ya lo cuentas pues no es una persona tan carismática pero la lectura de Álvaro es lógica... Ay, lo que te gusta la parra, lo bien que se está allí...

Tonto, que el Monje tb te lo dice en un sentido más metafórico, no me seas paranoias!!

A.L.L., intentando desbloquear a su amigo desesperadamente.

A.J.Srider dijo...

Bueno, creo que me he perdido más con los comentarios que con el texto.
Creo entender lo que dices, Jesús. Sé a lo que te refieres, y sé lo que supone tener una conversación contigo, para bueno y para malo; :D.
Solo tengo una duda: me tienes que decir lo que encontraste debajo de la mesa.

Un abrazo.

pokenomon dijo...

Se me éstán ocurriendo unas cosas.... pero me callará por respeto a lo que podrías haber encontrado bajo la falda, digo, la mesa. A ver si te pasas y escribes algo, cxoño que estas perdio.